LECTURA 5b.

 III. Percepción y conocimiento 

Hemos estado haciendo hincapié en la percepción, y apenas hemos hablado del conocimiento.  Esto ha sido así porque la percepción tiene que ser corregida antes de que puedas llegar a saber  nada. Saber es tener certeza. La incertidumbre significa que no sabes. El conocimiento es poder  porque goza de certeza, y la certeza es fuerza. La percepción es temporal. Al ser un atributo de la  creencia en el espacio y en el tiempo, es susceptible de producir miedo o amor. Las percepciones  falsas producen miedo y las verdaderas fomentan el amor, mas ninguna de ellas brinda certeza  porque toda percepción está sujeta a cambios. Por eso es por lo que la percepción no es  conocimiento. La verdadera percepción es la base del conocimiento, pero gozar de conocimiento  es la afirmación de la verdad y esto se encuentra allende cualquier percepción. 

  Todas tus dificultades proceden del hecho de que no te reconoces a ti mismo, ni  reconoces a tu hermano, ni reconoces a Dios. Reconocer significa "conocer de nuevo", implicando  que antes gozabas de conocimiento. Puedes ver de muchas maneras debido a que la percepción  entraña interpretación, y eso quiere decir que no es íntegra ni consistente. El milagro, al ser una  manera de percibir, no es conocimiento. Es la respuesta correcta a una pregunta, mas cuando  sabes no preguntas. El primer paso en el proceso de deshacer lo ilusorio es cuestionarlo. El  milagro -la respuesta correcta- lo corrige. Dado que las percepciones cambian, su dependencia del  tiempo es obvia. La forma en que percibes en cualquier momento dado determina tu  comportamiento, y las acciones sólo pueden ocurrir en el tiempo. El conocimiento es intemporal  porque la certeza es algo incuestionable. Cuando dejas de hacer preguntas es que ya has  alcanzado el conocimiento. La mente que cuestiona se percibe a sí misma en el tiempo, y, por lo  tanto, busca respuestas para el futuro. La mente no receptiva, por el contrario, cree que el futuro  va a ser igual que el presente. Eso da lugar a un estado de aparente estabilidad que es  normalmente un intento de contrarrestar el miedo subyacente de que el futuro va a ser peor que el  presente. Este miedo coarta enteramente la tendencia a cuestionar. 

  La verdadera visión es la percepción natural de la visión espiritual, pero es todavía una corrección  en vez de un hecho. La visión espiritual es simbólica, y, por lo tanto, no es un instrumento de  conocimiento. Es, no obstante, un medio de percepción correcta, lo cual la sitúa dentro del propio  ámbito del milagro. Una "visión de Dios" sería un milagro más que una revelación. El hecho en sí  de que la percepción esté involucrada demuestra que la experiencia no pertenece a la esfera del  conocimiento. De ahí que las visiones, por muy santas que sean, son efímeras. 

  La Biblia te exhorta a que te conozcas a ti mismo, o, lo que es lo mismo, a que tengas  certeza. La certeza es siempre algo propio de Dios. Cuando amas a alguien lo has percibido tal  como es, y esto te permite conocerlo. Hasta que primero no lo percibas tal como es no lo podrás  conocer. Mientras sigas cuestionando lo que él es, estarás implicando claramente que no conoces  a Dios. La certeza no requiere acción. Cuando dices que estás actuando basándote en tu  conocimiento, estás confundiendo el conocimiento con la percepción. El conocimiento provee la  fuerza para el pensamiento creativo, no para la acción recta. La percepción, el milagro y la acción están estrechamente vinculados. El conocimiento es el resultado de la revelación y genera sólo  pensamiento. La percepción, aun en su forma más espiritualizada, incluye al cuerpo. El  conocimiento procede del altar interno y es intemporal porque goza de certeza. No es lo mismo  percibir la verdad que conocerla. 

  Una percepción correcta es necesaria antes de que Dios pueda comunicarse directamente  con Sus altares, los cuales Él estableció en Sus Hijos. En dichos altares es donde Él puede  comunicar Su certeza, y Su conocimiento inevitablemente brindará paz. Dios no es un extraño  para Sus Hijos, ni Sus Hijos son extraños entre sí. El conocimiento precedió tanto a la percepción  como al tiempo, y finalmente los reemplazará. Ése es el verdadero significado de "el Alfa y la  Omega, el principio y el fin" y de "Antes de que Abraham naciese, era yo". La percepción puede y  debe ser estabilizada, pero el conocimiento ya es estable. "Teme a Dios y observa Sus  mandamientos" pasa a ser "Conoce a Dios y acepta Su certeza." 

  Si atacas el error que ves en otro, te harás daño a ti mismo. No puedes conocer a tu  hermano si lo atacas. Los ataques siempre se lanzan contra extraños. Al percibir falsamente a tu  hermano lo conviertes en un extraño, y, por lo tanto, no puedes conocerlo. Le tienes miedo porque  lo has convertido en un extraño. Percíbelo correctamente para que lo puedas conocer. En la  creación de Dios no hay extraños. Para poder crear como Él creó tan sólo puedes crear lo que  conoces, y lo que, por lo tanto, aceptas como tuyo. Dios conoce a Sus Hijos con absoluta certeza. Los creó conociéndolos. Los reconoce perfectamente. Cuando ellos no se reconocen entre sí, no  lo reconocen a Él. 

IV. El error y el ego 

  Las capacidades que ahora posees no son sino sombras de tu verdadera fuerza. Todas  las funciones que ahora tienes están divididas y son susceptibles de ser cuestionadas y puestas en  duda. Esto se debe a que no tienes certeza acerca de cómo vas a usarlas, y, por consiguiente, el  conocimiento queda vedado para ti. Y éste te está asimismo vedado porque todavía percibes sin  amor. Antes de que la separación introdujese las nociones de grados, aspectos e intervalos, la  percepción no existía. El espíritu no tiene niveles, y todo conflicto surge como consecuencia del  concepto de niveles. Sólo los Niveles de la Trinidad gozan de Unidad. Los niveles creados por la  separación no pueden sino estar en conflicto. Ello se debe a que ninguno de ellos significa nada  para los demás. 

  La conciencia -el nivel de la percepción- fue la primera división que se introdujo en la mente  después de la separación, convirtiendo a la mente de esta manera en un instrumento preceptor en  vez de en un instrumento creador. La conciencia ha sido correctamente identificada como  perteneciente al ámbito del ego. El ego es un intento erróneo de la mente de percibirte tal como  deseas ser, en vez de como realmente eres. Sin embargo, sólo te puedes conocer a ti mismo  como realmente eres, ya que de eso es de lo único que puedes estar seguro. Todo lo demás es  cuestionable. 

El ego es el aspecto inquisitivo del ser que surgió después de la separación, el cual fue  fabricado en vez de creado. Es capaz de hacer preguntas, pero no de percibir respuestas  significativas, ya que éstas entrañan conocimiento y no se pueden percibir. La mente está, por  consiguiente, confusa porque sólo la Mentalidad-Uno está exenta de confusión. Una mente  separada o dividida no puede sino estar confundida. Tiene necesariamente que sentirse incierta  acerca de lo que es. Y no puede sino estar en conflicto, puesto que está en desacuerdo consigo  misma. Esto hace que sus aspectos sean extraños entre sí, y ésta es la esencia de la condición  propensa al miedo en la que el ataque siempre tiene cabida. Tal como te percibes tienes todas las  razones del mundo para sentirte atemorizado. De ahí que no te puedas liberar del miedo hasta que  no te des cuenta, no sólo de que no te creaste a ti mismo, sino de que tampoco habrías podido  hacerlo. Nunca podrás hacer que tus percepciones falsas sean verdaderas, y tu creación no se ve  afectada en modo alguno por tu error. Por eso es por lo que, en última instancia, tienes que optar  por subsanar la separación. 

  No se debe confundir a la mente que goza de conocimiento con la mentalidad recta, ya que sólo  esta última está vinculada a la percepción verdadera. Puedes tener una mentalidad recta o una  mentalidad errada, y aun esto es cuestión de grados, lo cual demuestra claramente que ninguna de  ellas tiene nada que ver con el conocimiento. El término "mentalidad recta" se debe entender como  aquello que corrige la "mentalidad errada", y se refiere al estado mental que induce a una  percepción fidedigna. Es un estado de mentalidad milagrosa porque sana la percepción errónea, lo  cual es ciertamente un milagro en vista de como te percibes a ti mismo. 

  La percepción siempre entraña algún uso inadecuado de la mente, puesto que la lleva a áreas de  incertidumbre. La mente es muy activa. Cuando elige estar separada, elige percibir. Hasta ese  momento su voluntad es únicamente gozar de conocimiento. Una vez que ha elegido percibir, no  puede sino elegir ambiguamente, y la única forma de escaparse de la ambigüedad es mediante  una percepción clara. La mente retorna a su verdadera función únicamente cuando su voluntad es  gozar de conocimiento. Esto la pone al servicio del espíritu, donde la percepción cambia. La  mente elige dividirse a sí misma cuando elige inventar sus propios niveles. Pero no puede  separarse completamente del espíritu, ya que de éste es de donde deriva todo su poder para  fabricar o para crear. Aun en la creación falsa la mente está afirmando su Origen, pues, de otro  modo, simplemente dejaría de existir. Esto último, no obstante, es imposible, ya que la mente le  pertenece al espíritu que Dios creó, y que, por lo tanto, es eterno. 

  La capacidad de percibir hizo que el cuerpo fuese posible, ya que tienes que percibir algo y  percibirlo con algo. Por eso es por lo que la percepción siempre entraña un intercambio o  interpretación que el conocimiento no requiere. La función interpretativa de la percepción, que es  una forma de creación distorsionada, te permitió entonces llegar a la conclusión de que tú eres tu  cuerpo, en un intento de escapar del conflicto que tú mismo habías provocado. El espíritu, que goza de absoluto conocimiento, no pudo avenirse a esta pérdida de poder, ya que es incapaz de  albergar oscuridad. Esto hizo que el espíritu fuese casi inaccesible a la mente y completamente  inaccesible al cuerpo. A partir de ahí, se percibió al espíritu como una amenaza, puesto que la luz  disipa la oscuridad al mostrarte simplemente que ésta no se encuentra ahí. La verdad siempre  prevalecerá sobre el error de este modo. No puede ser éste un proceso activo de corrección  porque, como ya he puesto de relieve, el conocimiento no hace nada. Puede ser percibido como  un agresor, pero no puede atacar. Lo que tú percibes como su ataque es tu propio vago  reconocimiento de que el conocimiento siempre se puede recordar, al no haber sido jamás  destruido. 

  Dios y Sus creaciones permanecen a salvo, y saben, por lo tanto, que no existe ninguna creación  falsa. La verdad no puede lidiar con los errores que tú deseas conservar. Yo fui un hombre que  recordó al espíritu y su conocimiento. Como hombre no traté de contrarrestar los errores con el  conocimiento, sino de corregir el error de raíz. Demostré tanto la impotencia del cuerpo como el  poder de la mente. Al unir mi voluntad con la de mi Creador, recordé naturalmente al espíritu y su  verdadero propósito. Yo no puedo unir tu voluntad a la de Dios por ti, pero puedo borrar todas las  percepciones falsas de tu mente si la pones bajo mi tutela. Sólo tus percepciones falsas se  interponen en tu camino. Sin ellas, no hay duda de la alternativa que elegirías. Pues una  percepción sana induce a una elección sana. No puedo elegir por ti, pero puedo ayudarte a que  elijas correctamente. "Muchos son los llamados, pero pocos los escogidos" debería rezar: "Todos  son llamados, pero son pocos los que eligen escuchar." Por lo tanto, no eligen correctamente.  Los "escogidos" son sencillamente los que eligen correctamente más pronto. Las mentes sanas  pueden hacer esto ahora, y al hacerlo hallarán descanso para sus almas. Dios te conoce sólo en  paz, y ésa es tu única realidad.

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Un Curso de Milagros, con Nicté Flores, editado por luah. 


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