LECTURA 9a.

Creación y comunicación 

 Está claro que si bien el contenido de cualquier ilusión particular del ego es irrelevante, su  corrección es más útil dentro de un contexto específico. Las ilusiones del ego son muy concretas  aunque la mente es naturalmente abstracta. Parte de la mente, no obstante, se vuelve concreta al  dividirse. La parte concreta cree en el ego porque el ego depende de lo concreto. El ego es  aquella parte de la mente que cree que lo que define tu existencia es la separación. 

 Lo único que el ego percibe es un todo separado, desprovisto de las relaciones que presupone el  estado de ser. El ego, por lo tanto, está en contra de la comunicación, excepto cuando se utiliza  para establecer separación en vez de para abolirla. El sistema de comunicación del ego se basa  en su propio sistema de pensamiento, al igual que todo lo demás que él impone. Su comunicación  está controlada por la necesidad que tiene de protegerse, e interrumpirá la comunicación siempre  que se sienta amenazado. Esta interrupción es una reacción hacia una o varias personas  determinadas. El carácter específico de la manera de pensar del ego da lugar, entonces, a  generalizaciones falsas que no son realmente abstractas en absoluto. El ego simplemente  responde, de ciertas formas específicas, a todo lo que percibe como relacionado. 

 El espíritu, en cambio, reacciona de la misma manera a todo lo que sabe que es verdadero, y no  responde en absoluto a nada más. Tampoco hace ningún esfuerzo por establecer lo que es  verdad. Él sabe que lo único que es verdad es lo que Dios creó. El espíritu está en completa y  directa comunicación con todos los aspectos de la creación, debido a que está en completa y  directa comunicación con su Creador. Esta comunicación es la Voluntad de Dios. Creación y  comunicación son sinónimos. Dios creó a cada mente comunicándole Su Mente, y estableciéndola  así para siempre como un canal para Su Mente y Su Voluntad. Puesto que sólo los seres que  pertenecen a un mismo orden pueden realmente comunicarse, Sus creaciones se comunican  naturalmente con Él y como Él. Esta comunicación es perfectamente abstracta, ya que su  aplicación es de una calidad universal y no está sujeta a ningún juicio, excepción o alteración.  Dios te creó mediante esta comunicación y para ella. La mente puede distorsionar su propia  función, pero no puede atribuirse a sí misma funciones que no le fueron dadas. Por eso es por lo  que la mente no puede perder del todo la capacidad de comunicarse, aun cuando puede negarse a  utilizarla en favor del estado de ser. 

 Tanto la existencia como el estado de ser se basan en la comunicación. La existencia, sin embargo, es específica en cuanto a qué, cómo y con quién vale la pena entablar comunicación. El  estado de ser carece por completo de estas distinciones. Es un estado en el que la mente está en  comunicación con todo lo que es real. En la medida en que permitas que ese estado se vea  coartado, en esa misma medida estarás limitando la idea que tienes acerca de tu propia realidad,  la cual se vuelve total únicamente cuando reconoces a toda la realidad en el glorioso contexto de la  verdadera relación que tiene contigo. Ésa es tu realidad. No la profanes ni la rechaces. Es tu  verdadero hogar, tu verdadero templo y tu verdadero Ser. 

 Dios, que abarca todo lo que existe, creó seres que lo tienen todo individualmente, pero que  quieren compartirlo para así incrementar su gozo. Nada real puede incrementarse excepto  compartiéndolo. Por eso es por lo que Dios te creó a ti. La Abstracción Divina se deleita  compartiendo. Eso es lo que significa la creación. Las preguntas "¿qué?"; "¿cómo?" y "¿con  quién?" son irrelevantes toda vez que la verdadera creación lo da todo, ya que sólo puede crear a  semejanza propia. Recuerda que la diferencia que hay entre tener y ser en la existencia, en el  Reino no existe. En el estado de ser la mente siempre lo da todo. 

 La Biblia afirma repetidamente que debes alabar a Dios. Esto no quiere decir que debas decirle  cuán maravilloso es. Dios no tiene un ego con el que aceptar tal alabanza, ni percepción con qué  juzgarla. Pero a menos que desempeñes el papel que te corresponde en la creación, Su gozo no  será total porque el tuyo no lo es. Y Él ciertamente sabe esto. Lo sabe en Su Propio Ser y en la  experiencia que Su Ser tiene de la experiencia del Hijo. El constante fluir de Su Amor se  obstruye cuando Sus canales están cerrados, y se siente solo cuando las mentes que Él creó no  se comunican plenamente con Él. 

Dios ha salvaguardado tu reino, pero no puede compartir Su gozo contigo hasta que no  conozcas el reino con toda tu mente. La revelación no es suficiente porque es una comunicación  de Dios hacia ti solamente. Dios no tiene necesidad de que se le devuelva la revelación, lo cual  sería claramente imposible, pero sí desea que se transmita a otros. Esto no se puede hacer con  la revelación en sí, pues su contenido no puede ser expresado debido a que es algo sumamente 

personal para la mente que lo recibe. No obstante, dicha mente la puede extender a otras men tes, mediante las actitudes generadas por la sabiduría que se deriva de la revelación. Dios es alabado cada vez que una mente aprende a ser completamente servicial. Esto, sin  embargo, es imposible, a menos que también aprenda a ser completamente inofensiva, pues  ambas creencias tienen que coexistir. Los que son verdaderamente serviciales son a su vez  invulnerables porque no protegen a sus egos, y, por lo tanto, nada puede hacerles daño. Su  espíritu servicial es la manera en que alaban a Dios, y Él les devolverá las alabanzas que le  hagan porque ellos son como Él, y pueden regocijarse juntos. Dios se extiende hasta ellos y a  través de ellos, y cunde una gran alegría por todo el Reino. Cada mente que ha sido  transformada contribuye a aumentar esta alegría al estar individualmente dispuesta a  compartirla. Los verdaderamente serviciales son los obradores de milagros de Dios, a quienes  yo dirijo hasta que estemos todos unidos en el júbilo del Reino. Yo te dirigiré allí donde puedas  ser verdaderamente servicial, y a quien pueda seguir mi dirección a través de ti. 

Capítulo 5 

CURACIÓN Y PLENITUD 

Introducción 

Curar es hacer feliz. Te he dicho que pensases en las muchas oportunidades que has  tenido de regocijarte y en las muchas que has dejado pasar. Esto es lo mismo que decirte que has  rehusado sanar. Tu luz es la luz de la dicha. El resplandor no está asociado con la aflicción. La  dicha suscita que uno esté completamente dispuesto a compartirla, y fomenta el impulso natural de  la mente de responder cual una sola. Quienes intentan curar sin ser ellos mismos completamente  dichosos, suscitan diferentes respuestas a la vez y, por consiguiente, privan a otros de la dicha de  responder de todo corazón. 

 Para poder actuar de todo corazón tienes que ser feliz. Si el miedo y el amor no pueden coexistir,  y si es imposible estar completamente atemorizado y seguir viviendo, el único estado de plenitud  posible es el del amor. No existe diferencia alguna entre el amor y la dicha. Por lo tanto, el único  estado de plenitud posible es el de absoluta dicha. Curar o hacer feliz es, por lo tanto, lo mismo  que integrar y unificar. Por eso es por lo que no importa a qué parte de la Filiación se le ofrece la  curación o qué parte la lleva a cabo. Todas las partes se benefician, y se benefician por igual. 

 Todo pensamiento benévolo que cualquiera de tus hermanos abrigue en cualquier parte del  mundo te bendice. Deberías querer bendecirles a tu vez, como muestra de agradecimiento. No  tienes que conocerlos personalmente ni ellos a ti. La luz es tan potente que irradia a través de  toda la Filiación, la cual da gracias al Padre por irradiar Su dicha sobre ella. Únicamente los santos  Hijos de Dios son canales dignos de Su hermosa dicha porque sólo ellos son lo suficientemente  hermosos como para conservarla compartiéndola. Es imposible que un Hijo de Dios pueda amar a  su prójimo de manera diferente de como se ama a sí mismo. De ahí que la plegaria del sanador  sea: 

Permíteme conocer a este hermano como me conozco a mí mismo. 

_______________________________________________________________________________ Un Curso de Milagros, con Nicté Flores, pdf editado por luah.

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