Escapar de la oscuridad comprende dos etapas: Primera, el reconocimiento de que la oscuridad
no puede ocultar nada. Este paso generalmente da miedo. Segunda, el reconocimiento de que no
hay nada que desees ocultar aunque pudieses hacerlo. Este paso te libera del miedo. Cuando ya
no estés dispuesto a ocultar nada, no sólo estarás dispuesto a entrar en comunión, sino que
entenderás también lo que es la dicha y la paz.
La oscuridad, de hecho, jamás puede ocultar a la santidad, pero tú puedes engañarte a ti mismo
al respecto. Este engaño te hace temer porque te das cuenta en tu corazón de que es un engaño,
y realizas enormes esfuerzos por establecer su realidad. El milagro sitúa a la realidad en el lugar
que le corresponde. A la realidad le corresponde estar, únicamente en el espíritu, y el milagro
reconoce únicamente la verdad. De este modo desvanece las ilusiones que albergas con respecto
a ti mismo, y te pone en comunión contigo mismo y con Dios. El milagro se une a la Expiación al
poner a la mente al servicio del Espíritu Santo. Así se establece la verdadera función de la mente
y se corrigen sus errores, que son simplemente una falta de amor. Tu mente puede estar poseída
por ilusiones, pero el espíritu es eternamente libre. Si una mente percibe sin amor, percibe tan
sólo un armazón vacío y no se da cuenta del espíritu que mora adentro. Pero la Expiación
restituye el espíritu al lugar que le corresponde. La mente que sirve al espíritu es invulnerable.
La oscuridad es falta de luz de la misma manera en que el pecado es falta de amor. No tiene
cualidades únicas propias. Es un ejemplo de la creencia en la "escasez", de la cual sólo se
pueden derivar errores. La verdad es siempre abundante. Los que perciben y reconocen que lo
tienen todo no tienen necesidades de ninguna clase. El propósito de la Expiación es devolvértelo
todo, o más bien, devolvérselo a tu conciencia. Se te dio todo cuando fuiste creado, exactamente
como se les dio a todos los demás.
El vacío que el miedo engendra tiene que ser sustituido por el perdón. Eso es lo que la Biblia
quiere decir con "Ya no habrá muerte", y por lo que yo pude demostrar que la muerte no existe.
Vine a dar cumplimiento a la ley al re-interpretarla. La ley en sí, si se entiende correctamente, sólo
ofrece protección. Son los que aún no han cambiado su manera de pensar quienes han introdu-
cido en la ley la idea de "las llamas del infierno". Te aseguro que daré testimonio a través de todo
aquel que me lo permita, y en la medida en que me lo permita. Aquello de lo que das fe demuestra
tus creencias, y de esta manera las refuerza. Aquellos que dan testimonio de mí están
expresando, por medio de los milagros que obran, que han dejado de creer en la carencia en favor
de la abundancia que han aprendido les pertenece.
V. Plenitud y espíritu
El milagro es en gran medida como el cuerpo, en el sentido de que ambos son recursos de
aprendizaje para facilitar un estado en el que finalmente se hacen innecesarios. Cuando se
alcanza el estado original de comunicación directa con el espíritu, ni el cuerpo ni el milagro tienen
objeto alguno. Pero mientras creas que estás en un cuerpo, puedes elegir entre canales de
expresión sin amor o canales de expresión milagrosos. Puedes fabricar un armazón vacío, pero es
imposible que no puedas expresar nada en absoluto. Puedes esperar, demorarte, paralizarte o
reducir tu creatividad a casi nada, pero no puedes abolirla. Puedes destruir tu medio de
comunicación, pero no tu potencial. Tú no te creaste a ti mismo.
La decisión básica del que se ha decidido por el camino de los milagros es no esperar en el
tiempo más de lo necesario. EI tiempo puede causar deterioro y también puede desperdiciarse.
El que obra milagros, por lo tanto, acepta gustosamente el factor de control del tiempo. Reconoce
que cada colapso de tiempo nos acerca más a todos al punto en el que finalmente nos podemos
liberar de él y en el que el Hijo y el Padre son uno. lgualdad no quiere decir igualdad ahora.
Cuando cada cual reconozca que lo tiene todo, las aportaciones individuales a la Filiación dejarán
de ser necesarias.
Cuando la Expiación se haya completado, todos los Hijos de Dios compartirán todas las
aptitudes. Dios es imparcial. Todos Sus Hijos disponen de todo Su Amor, y Él da todos Sus
dones libremente a todos por igual. "Excepto que os volváis como niños pequeños" significa que a
menos que reconozcas plenamente tu completa dependencia de Dios, no podrás conocer el poder
real del Hijo en su verdadera relación con el Padre. El que los Hijos de Dios sean especiales no
procede de una condición de exclusión sino de una de inclusión. Todos mis hermanos son
especiales. Si creen estar privados de algo, su percepción se distorsiona. Cuando esto ocurre,
toda la familia de Dios -la Filiación- sufre un deterioro en sus relaciones.
En última instancia, todo miembro de la familia de Dios tiene que retornar. El milagro le
llama a retornar porque le bendice y le honra, aun cuando esté ausente en espíritu. "De Dios no se
hace burla" no es una amenaza, sino una garantía. Dios habría sido burlado si alguna de sus
creaciones careciese de santidad.
La creación es plena, y la señal de la plenitud es la santidad. Los milagros son afirmaciones de
Filiación, que es un estado de compleción y abundancia.
Todo lo que es verdadero es eterno y no puede cambiar ni ser cambiado. El espíritu es,
por lo tanto, inalterable porque ya es perfecto, pero la mente puede elegir a quién desea servir. El
único límite en su elección es que no puede servir a dos amos. La mente, si así lo elige, puede
convertirse en el medio a través del cual el espíritu crea en conformidad con su propia creación.
De no elegir eso libremente, retiene su potencial creativo, pero se somete a un control tiránico en
lugar de a uno Autoritativo. Como resultado de ello aprisiona, pues tales son los dictados de los
tiranos. Cambiar de mentalidad significa poner tu mente a disposición de la verdadera Autoridad.
El milagro es señal de que la mente ha elegido dejarse guiar por mí en el servicio a Cristo. La
abundancia de Cristo es el resultado natural de haber decidido seguirle. Hay que arrancar todas
las raíces que están a flor de tierra porque no son lo suficientemente profundas como para
prestarte apoyo. La ilusión de que las raíces superficiales pueden arraigarse más y así prestarte
apoyo, es una de las distorsiones en las que se basa lo opuesto a la Regla de Oro. A medida que
se abandonan esos falsos puntales, se experimenta temporalmente cierta inestabilidad en el
equilibrio. Sin embargo, no hay nada más inestable que una orientación invertida, y nada que la
mantenga invertida puede conducir a una mayor estabilidad.
VI. La ilusión de las necesidades
Tú que quieres la paz sólo la puedes encontrar perdonando completamente. Nadie aprende a
menos que quiera aprender y crea que de alguna manera lo necesita. Si bien en la creación de
Dios no hay carencia, en lo que tú has fabricado es muy evidente. De hecho, ésa es la diferencia
fundamental entre lo uno y lo otro. La idea de carencia implica que crees que estarías mejor en un
estado que de alguna manera fuese diferente de aquel en el que ahora te encuentras. Antes de la
"separación", que es lo que significa la "caída", no se carecía de nada. No había necesidades de
ninguna clase. Las necesidades surgen debido únicamente a que tú te privas a ti mismo. Actúas
de acuerdo con el orden particular de necesidades que tú mismo estableces. Esto, a su vez,
depende de la percepción que tienes de lo que eres.
La única carencia que realmente necesitas corregir es tu sensación de estar separado de
Dios. Esa sensación de separación jamás habría surgido si no hubieses distorsionado tu
percepción de la verdad, percibiéndote así a ti mismo como alguien necesitado. La idea de un
orden de necesidades surgió porque, al haber cometido ese error fundamental, ya te habías
fragmentado en niveles que comportan diferentes necesidades. A medida que te vas integrando te
vuelves uno, y tus necesidades, por ende, se vuelven una. Cuando las necesidades se unifican
suscitan una acción unificada porque ello elimina todo conflicto.
La idea de un orden de necesidades, que proviene del error original de que uno puede estar
separado de Dios, requiere corrección en su propio nivel antes de que pueda corregirse el error de
percibir niveles. No te puedes comportar con eficacia mientras operes en diferentes niveles. Sin
embargo, mientras lo hagas, la corrección debe proceder verticalmente, desde abajo hacia arriba.
Esto es así porque crees que vives en el espacio, donde conceptos como "arriba" y "abajo" tienen
sentido. En última instancia, ni el espacio ni el tiempo tienen ningún sentido. Ambos son
meramente creencias.
El verdadero propósito de este mundo es usarlo para corregir tu incredulidad. Nunca
podrás controlar por ti mismo los efectos del miedo porque el miedo es tu propia invención, y no
puedes sino creer en lo que has inventado. En actitud, pues, aunque no en contenido, eres como
tu Creador, Quien tiene perfecta fe en Sus creaciones porque Él las creó. Creer en algo produce la
aceptación de su existencia. Por eso puedes creer lo que nadie más piensa que es verdad. Para
ti es verdad porque tú lo fabricaste.
Todos los aspectos del miedo son falsos porque no existen en el nivel creativo y, por lo
tanto, no existen en absoluto. En la medida en que estés dispuesto a someter tus creencias a esta
prueba, en esa misma medida quedarán corregidas tus percepciones.
En el proceso de separar lo falso de lo verdadero, el milagro procede de acuerdo con lo siguiente:
El amor perfecto expulsa el miedo.
Si hay miedo, es que no hay amor perfecto.
Mas:
Sólo el amor perfecto existe.
Si hay miedo, éste produce un estado que no existe.
Cree esto y serás libre. Sólo Dios puede establecer esta solución, y esta fe es Su don.
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Un Curso de Milagros, con Nicté Flores, editado por luah.
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