LECTURA 1a.

 INTRODUCCIÓN

Éste es un curso de milagros. Es un curso obligatorio. Sólo el momento en que decides tomarlo
es voluntario. Tener libre albedrío no quiere decir que tú mismo puedas establecer el plan de
estudios. Significa únicamente que puedes elegir lo que quieres aprender en cualquier momento
dado. Este curso no pretende enseñar el significado del amor, pues eso está más allá de lo que se
puede enseñar. Pretende, no obstante, despejar los obstáculos que impiden experimentar la
presencia del amor, el cual es tu herencia natural. Lo opuesto al amor es el miedo, pero aquello
que todo lo abarca no puede tener opuestos.
Este curso puede, por lo tanto, resumirse muy simplemente de la siguiente manera:


Nada real puede ser amenazado.

Nada irreal existe.


En esto radica la paz de Dios



Capítulo 1

EL SIGNIFICADO DE LOS MILAGROS

I. Principios de los milagros

No hay grados de dificultad en los milagros. No hay ninguno que sea más "difícil" o más "grande"

que otro. Todos son iguales. Todas las expresiones de amor son máximas.

Los milagros -de por sí- no importan. Lo único que importa es su Origen, El Cual está más allá de

toda posible evaluación.

Los milagros ocurren naturalmente como expresiones de amor. El verdadero milagro es el amor

que los inspira. En este sentido todo lo que procede del amor es un milagro.

Todos los milagros significan vida, y Dios es el Dador de la vida. Su Voz te guiará muy

concretamente. Se te dirá todo lo que necesites saber.

Los milagros son hábitos, y deben ser involuntarios. No deben controlarse conscientemente. Los

milagros seleccionados conscientemente pueden proceder de un falso asesoramiento.

Los milagros son naturales. Cuando no ocurren, es que algo anda mal.

Todo el mundo tiene derecho a los milagros, pero antes es necesario una purificación.

Los milagros curan porque suplen una falta; los obran aquellos que temporalmente tienen más

para aquellos que temporalmente tienen menos.

Los milagros son una especie de intercambio. Como toda expresión de amor, que en el auténtico

sentido de la palabra es siempre milagrosa, dicho intercambio invierte las leyes físicas. Brindan

más amor tanto al que da como al que recibe.

Cuando se obran milagros con vistas a hacer de ellos un espectáculo para atraer creyentes, es

que no se ha comprendido su propósito.

La oración es el vehículo de los milagros. Es el medio de comunicación entre lo creado y el

Creador. Por medio de la oración se recibe amor, y por medio de los milagros se expresa amor.

Los milagros son pensamientos. Los pensamientos pueden representar el nivel inferior o

corporal de experiencia, o el nivel superior o espiritual de experiencia. Uno de ellos da lugar a lo

físico, el otro crea lo espiritual.

Los milagros son a la vez comienzos y finales, y así, alteran el orden temporal. Son siempre

afirmaciones de renacimiento, que parecen retroceder, pero que en realidad van hacia adelante.

Cancelan el pasado en el presente, y así, liberan el futuro.

Los milagros dan fe de la verdad. Son convincentes porque proceden de la convicción. Sin

convicción degeneran en magia, que es insensata, y, por lo tanto, destructiva; o más bien, el uso

no creativo de la mente.

Todos los días deberían consagrarse a los milagros. El propósito del tiempo es que aprendas a

usarlo de forma constructiva. El tiempo es, por lo tanto, un recurso de enseñanza y un medio para

alcanzar un fin. El tiempo cesará cuando ya no sea útil para facilitar el aprendizaje.

Los milagros son recursos de enseñanza para demostrar que dar es tan bienaventurado como

recibir. Aumentan la fortaleza del que da y simultáneamente le dan fortaleza al que recibe.

Los milagros transcienden el cuerpo. Son cambios súbitos al dominio de lo invisible, más allá del

nivel corporal. Por eso es por lo que curan.

El milagro es un servicio. Es el máximo servicio que le puedes prestar a otro. Es una manera de

amar al prójimo como a ti mismo, en la que reconoces simultáneamente tu propia valía y la de él.

Los milagros hacen que las mentes sean una en Dios. Se basan en la cooperación porque la

Filiación es la suma de todo lo que Dios creó. Los milagros reflejan, por lo tanto, las leyes de la

eternidad, no las del tiempo.

. Los milagros despiertan nuevamente la conciencia de que el espíritu, no el cuerpo, es el altar de

la verdad. Este reconocimiento es lo que le confiere al milagro su poder curativo.

Los milagros son expresiones naturales de perdón. Por medio de los milagros aceptas el perdón

de Dios al extendérselo a otros.

Los milagros se asocian con el miedo debido únicamente a la creencia de que la oscuridad tiene

la capacidad de ocultar. Crees que lo que no puedes ver con los ojos del cuerpo no existe. Esta

creencia te lleva a negar la visión espiritual.

Los milagros reorganizan la percepción y colocan todos los niveles en su debida perspectiva.

Esto cura ya que toda enfermedad es el resultado de una confusión de niveles.

Los milagros te capacitan para curar a los enfermos y resucitar a los muertos porque tanto la

enfermedad como la muerte son invenciones tuyas, y, por lo tanto, las puedes abolir. Tú mismo

eres un milagro, capaz de crear a semejanza de tu Creador. Todo lo demás no es más que tu

propia pesadilla y no existe. Sólo las creaciones de luz son reales.

Los milagros son parte de una cadena eslabonada de perdón que, una vez completa, es la

Expiación. La Expiación opera todo el tiempo y en todas las dimensiones del tiempo.

Los milagros representan tu liberación del miedo. "Expiar" significa "des-hacer". Deshacer el

miedo es un aspecto esencial del poder expiatorio de los milagros.

Un milagro es una bendición universal de Dios a todos mis hermanos por mediación mía.

Perdonar es el privilegio de los perdonados.

Los milagros son un modo de liberarse del miedo. La revelación produce un estado en el que el

miedo ya ha sido abolido. Los milagros son, por lo tanto, un medio, y la revelación, un fin.

Los milagros alaban a Dios a través de ti. Lo alaban al honrar a Sus creaciones, afirmando así la

perfección de las mismas. Curan porque niegan la identificación con el cuerpo y afirman la identifi-

cación con el espíritu.

Dado que los milagros reconocen el espíritu, ajustan los niveles de percepción y los muestran en

su debido lugar. Esto sitúa al espíritu en el centro, desde donde puede comunicarse directamente.

Los milagros deben inspirar gratitud, no reverencia. Debes dar gracias a Dios por lo que

realmente eres. Los Hijos de Dios son santos, y los milagros honran su santidad, que ellos pueden

ocultar, mas nunca perder.

Yo inspiro todos los milagros, que en realidad son intercesiones. Interceden en favor de tu

santidad y santifican tus percepciones. Al ubicarte más allá de las leyes físicas te elevan a la

esfera del orden celestial. En ese orden tú eres perfecto.

Los milagros te honran porque eres digno de ser amado. Desvanecen las ilusiones que albergas

acerca de ti mismo y perciben la luz en ti. De esta forma, al liberarte de tus pesadillas, expían tus

errores. Al liberar a tu mente de la prisión de tus ilusiones te restauran la cordura.

Los milagros le devuelven a la mente su llenura. Al expiar su sensación de carencia establecen

perfecta protección. La fortaleza del espíritu no da cabida a intromisiones.

Los milagros son expresiones de amor, pero puede que no siempre tengan efectos observables.

Los milagros son ejemplos de recto pensar que armonizan tus percepciones con la verdad tal

como Dios la creó.

Un milagro es una corrección que yo introduzco en el pensamiento falso. Actúa como un

catalizador, disolviendo la percepción errónea y reorganizándola debidamente. Esto te coloca bajo

el principio de la Expiación, donde la percepción sana. Hasta que esto no ocurra no podrás

conocer el Orden Divino.

El Espíritu Santo es el mecanismo de los milagros. Él reconoce las creaciones de Dios así como

tus ilusiones. Separa lo verdadero de lo falso mediante Su capacidad para percibir totalmente en

vez de selectivamente.

El milagro elimina el error porque el Espíritu Santo lo identifica como falso o irreal. Esto es lo

mismo que decir que al percibirse la luz la oscuridad desaparece automáticamente.

El milagro reconoce que todo el mundo es tu hermano así como mi hermano también. Es una

manera de percibir la marca universal de Dios.

El contenido perceptual de los milagros es la plenitud. De ahí que puedan corregir o redimir la

errada percepción de carencia.

Uno de los mayores beneficios que se deriva de los milagros es su poder para liberarte de tu

falso sentido de aislamiento, privación y carencia.

Los milagros surgen de un estado mental milagroso, o de un estado de estar listo para ellos.

Los milagros son expresiones de una conciencia interna de Cristo y de haber aceptado Su

Expiación.

Un milagro nunca se pierde. Puede afectar a mucha gente que ni siquiera conoces, y producir

cambios inimaginables en situaciones de las que ni siquiera eres consciente.

El Espíritu Santo es el medio de comunicación más elevado. Los milagros no entrañan ese tipo

de comunicación, debido a que son medios temporales de comunicación. Cuando retornes a la

forma original de comunicación con Dios por revelación directa, los milagros dejarán de ser

necesarios.

El milagro es un recurso de aprendizaje que reduce la necesidad del tiempo. Establece un

intervalo temporal fuera de lo normal que no está sujeto a las leyes usuales del tiempo. En ese

sentido es intemporal:

El milagro es el único recurso que tienes a tu inmediata disposición para controlar el tiempo. Sólo

la revelación lo transciende al no tener absolutamente nada que ver con el tiempo.

El milagro no distingue entre diferentes grados de percepción errónea. Es un recurso para sanar

la percepción que es eficaz independientemente del grado o dirección del error. En eso radica su

verdadera imparcialidad.

El milagro compara lo que tú has hecho con la creación, aceptando como cierto lo que concuerda

con ella, y rechazando cómo falso lo que no.



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Un Curso de Milagros, con Nicté Flores, editado por luah.

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